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Depender Menos, Sostenernos Más

¿Cómo sostenernos cuando ya no hay emergencia, pero sigue habiendo hambre?

Después del huracán María y durante la pandemia, Puerto Rico vivió una explosión de proyectos comunitarios. En medio del abandono estatal, la gente se organizó para cocinar, cuidar, sembrar y resistir. Esa ola solidaria salvó vidas y cambió la conversación pública: por un tiempo, el llamado “tercer sector” pareció tener en sus manos la reconstrucción del país.


Pero junto a la solidaridad también llegó una avalancha de fondos de emergencia. Durante algunos años hubo becas, subvenciones, programas internacionales y discursos sobre “resiliencia” y “fortalecimiento institucional”. Muchos proyectos, incluidos los nuestros, sobrevivieron gracias a esos recursos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la ilusión de estabilidad se ha ido desmoronando. Los fondos se agotan. Empeora por los recortes federales de la administración Trump. Las crisis continúan. Y entonces vuelve la pregunta esencial: ¿cómo sostenernos cuando ya no hay emergencia, pero sigue habiendo hambre?


El espejismo del auge solidario


Tras los desastres, el trabajo comunitario creció y se volvió protagonista. Pero buena parte de ese crecimiento fue frágil. Estaba atado a fondos temporeros, a una economía humanitaria que se activa ante la tragedia y se retira cuando llega el silencio.


Desde Comedores Sociales, siempre miramos ese auge con cautela. Sabíamos que el hambre no se resolvería con subvenciones de corto plazo. Por eso mantuvimos las actividades de recaudación de fondos como los Catering y hasta creamos la Cafetería Cocina Rebelde de 2018 a 2020. Luego seguimos vendiendo los Productos Rebeldes y surgió el Súper Solidario. Para generar donativos directos tenemos el Plan de Apoyo Mensual y un sistema de membresías, con

más de sesenta personas que aportan lo que pueden cada mes. Creemos que pueden ser muchos más.

La mayor parte de nuestros ingresos hoy provienen de unas pocas fundaciones solidarias que han creído en este trabajo. La otra parte, de nuestro propio esfuerzo: las actividades, la venta de mercancías, las campañas. Cada dólar recaudado representa una relación real, un compromiso directo. No romantizamos el esfuerzo que toma sostener la organización, lo comunicamos para incrementar la transparencia, porque de estas cosas también es bueno hablar.


El hambre no se acaba con fondos temporeros


El hambre en Puerto Rico no es una emergencia pasajera: es una consecuencia de un sistema que convirtió la comida en mercancía. Por eso, en Comedores Sociales no solo damos de comer: también organizamos, educamos y apoyamos a quienes siembran. No solo hacemos proyectos alternativos, también promovemos una vida mejor mediante talleres, formación y proyectos

económicos solidarios.


Lo que buscamos no es simplemente “dar más”, sino cambiar las condiciones que producen la escasez. Repartir comida es necesario, pero no suficiente. Queremos un país donde la comida sea un derecho, no un privilegio.


Depender menos, sostenernos más


La sostenibilidad que buscamos no es solo económica: también es política y emocional. Sostenernos significa cuidar los vínculos, mantener la coherencia, y confiar en la gente. Cada apoyo directo, colaboración, hora de trabajo voluntario, es una semilla de futuro.


Sabemos que las crisis seguirán. Pero también sabemos que la respuesta no vendrá de un grant ni de un gobierno. Vendrá de las comunidades que se organizan, se ayudan y se sostienen mutuamente. Mientras haya quien comparta, habrá comida. Y mientras haya comida, habrá esperanza. Depender menos, sostenernos más: ese sigue siendo nuestro compromiso

colectivo.


 
 
 

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