Con hambre no se puede estudiar
Expresiones de Comedores Sociales frente a la situación de los comedores escolares
En estos días los comedores escolares han vuelto a ser noticia, pues resulta que durante la última semana varios suplidores anunciaron la paralización de entregas de alimentos por millones de dólares en facturas pendientes del Departamento de Educación. La propia agencia reconoció dificultades con sus procesos de pago y con la implantación de su sistema financiero ERP. Mientras eso ocurre por arriba en el gobierno, en algunas escuelas las trabajadoras han tenido que recurrir a reservas y reorganizar lo disponible para que la comida siga llegando al plato de comida.
Los comedores escolares son un servicio esencial en las escuelas.

Para miles de familias han sido durante generaciones desayuno, almuerzo, seguridad y tranquilidad. A veces el mejor plato del día. Quienes hemos crecido en Puerto Rico conocemos esa realidad de cerca.
Por eso nos preocupa que algo tan elemental como la alimentación de nuestros niños y niñas pueda quedar atrapado entre un gobierno que no funciona y las compañías que dicen no poder continuar adelantando el dinero necesario para mantener las entregas.
Ahí hay un problema que va más allá de esta crisis particular. Tenemos un sistema donde una necesidad esencial termina atravesada por la ineficiencia y la necesidad de lucro. Y entonces el derecho a comer queda vulnerable, a la merced de otros, y hay una inseguridad que es más que alimentaria.
No conocemos las circunstancias particulares de cada compañía, pero el problema que señalamos es mayor: la alimentación de nuestros estudiantes no puede depender de la capacidad o disposición de una empresa privada para financiar durante meses las obligaciones del gobierno.
Resuelven las empleadas de comedores escolares
Tampoco puede depender de que una trabajadora del comedor consiga cómo resolver cuando desde arriba no resolvieron. Y, sin embargo, una y otra vez son ellas quienes sostienen el servicio desde abajo.
Toca y escucha a Nelly Ayala, presidenta de la Unión de Empleados de Comedores Escolares ->
Las trabajadoras saben qué llegó, qué falta y cuánto queda. Cocinan, sirven, limpian, manejan inventarios, atienden dietas especiales y se comunican entre escuelas cuando hace falta buscar alternativas. Cuando el sistema falla, son ellas quienes quedan frente a los estudiantes. Eso también hay que decirlo y visibilizarlo.

Desde Comedores Sociales defendemos que alimentarnos dignamente tiene que ser prioridad de la agenda pública. Mientras no sea así, el hambre crecerá como la crisis. A nosotras nos toca atender el hambre como sea y organizar alternativas que promuevan otro sistema alimentario.
En nuestras escuelas se sabe que para aprender tenemos que comer. Todas necesitamos tener resuelto algo tan básico como saber que mañana habrá comida.
Por eso los comedores escolares tienen que ser una prioridad real, no solamente presupuestaria. Los recursos tienen que llegar a las cocinas. Los alimentos tienen que llegar a tiempo y ser de calidad. Los equipos tienen que funcionar. Las personas que trabajan allí tienen que contar con condiciones dignas y suficientes personal para hacer su trabajo. Y ninguna disputa administrativa o comercial puede poner a los estudiantes en el medio.

La pregunta no debe ser solamente sobre esta crisis para que vuelvan las entregas. También tenemos que preguntarnos qué clase de sistema estamos construyendo cuando derechos esenciales como la alimentación dependen de una cadena tan frágil de contratos, pagos e intermediarios.
Nosotras aspiramos a otra cosa. A un Puerto Rico donde alimentarnos bien sea una garantía colectiva. Donde los recursos públicos estén organizados alrededor de las necesidades de la gente. Donde nuestras escuelas puedan alimentar dignamente a cada estudiante todos los días sin que eso esté sujeto a la incertidumbre.
Porque con hambre no se puede estudiar. Con hambre no se puede aprender.
Todos los recursos para acabar con el hambre.
Toda la fuerza para organizarnos y cuidarnos como pueblo.
Comedores Sociales de Puerto Rico




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