2026: ¡El Año de la Base!
- Giovanni Roberto Cáez

- hace 2 días
- 4 Min. de lectura
Empezó 2026 y con él una de las decisiones más importantes que hemos tomado en Comedores Sociales en mucho tiempo: declarar este año como el año de la base.

¿Y qué significa eso?
Significa algo sencillo de decir, pero complicado de hacer: mirarnos hacia adentro con intención, fortalecer a nuestra gente, y preparar la organización para los retos grandes que sabemos que vienen.
Desde hace tiempo venimos insistiendo que la crisis alimentaria no es una posibilidad futura lejana, es una realidad que ya empezó. La inflación, la dependencia de importaciones, la guerra, la inestabilidad global… todo eso golpea primero a las mismas comunidades de siempre.
Ante ese escenario, tenemos dos opciones: seguir reaccionando únicamente a la emergencia, o prepararnos como organización.
Estamos apostando por lo segundo.
Prepararnos no es miedo. Es cuidado colectivo.
Un cambio de mirada
Cuando hablamos del año de la base, no estamos hablando de hacer más actividades públicas ni de crecer por crecer. Todo lo contrario. Estamos hablando de hacer una pausa estratégica, de dedicar tiempo, energía y recursos a fortalecer el trabajo con nuestra gente.
La base de Comedores Sociales no es una idea abstracta. Tiene nombres, cuerpos, historias. Incluye al equipo de trabajo, al voluntariado constante, a las personas que sostienen proyectos como Súper Solidario, a quienes vienen semanalmente al Centro de Apoyo Mutuo, a quienes han decidido caminar con nosotras.
En nuestro esquema de trabajo lo vemos así:
un equipo núcleo, una base de trabajo activa, una población a la que atendemos directamente, personas colaboradoras puntuales, y una comunidad más amplia interesada en lo que hacemos. Todas son importantes, pero sin base no hay proyecto que aguante.
Por eso 2026 es, sobre todo, un año para consolidar esa base.
Pensar a mediano plazo

Esta decisión no surge de la nada. En diciembre, durante nuestro Encuentro 2025, compartimos algo con franqueza: todo apunta a que enfrentaremos una crisis mayor de alimentación en los próximos años. Decirlo no es alarmismo. Es responsabilidad.
Y si algo hemos aprendido en más de una década de trabajo es que las organizaciones que logran sostenerse y tener impacto no son las que solo reaccionan bien, sino las que se preparan con tiempo.
Por eso estamos pensando este trabajo en un horizonte de tres a cinco años. El año de la base es el primer paso de un ciclo que queremos diseñar con intención.
Ese ciclo tiene tres ideas centrales, bien conectadas entre sí: estabilidad organizacional, fortalecimiento y consolidación de la base, y como resultado de
eso, crecimiento y mayor impacto.
Estabilidad organizacional

Hablar de estabilidad es imprescindible.
Para poder acompañar a más gente, sostener proyectos y responder a crisis, necesitamos una organización más estable, especialmente en lo humano y en lo financiero. Menos improvisación, más planificación. Menos dependencia, más sostenibilidad, como aseguramos aquí y allá.
Aquí entra con fuerza el Plan de Apoyo Mensual, que estamos rediseñando para que sea más claro, más accesible y más colectivo. También entra el fortalecimiento de iniciativas como Sabor Comunitario, nuestro catering con propósito, que nos permite generar ingresos propios sin perder coherencia con nuestra misión.
En 2024 ajustamos nuestra misión precisamente para reflejar esto: no solo hacemos alimentación y educación, sino también bienestar y desarrollo económico comunitario, siempre desde el trabajo colectivo. La estabilidad no es un fin en sí mismo; es una condición para poder cuidar mejor.
Fortalecer la base

Esta es, quizás, la parte más importante del año de la base.
Queremos dedicar tiempo real a nuestra gente. A crear espacios de formación, de encuentro, de reflexión y de cuidado. A fortalecer la identidad colectiva de Comedores Sociales, los vínculos internos, la confianza.
En términos concretos, estamos diseñando ejes formativos centrados en dos grandes temas: el cuidado colectivo y los asuntos de alimentación, soberanía alimentaria y sistema alimentario. No como charlas sueltas, sino como procesos que ayuden a entender mejor lo que hacemos y por qué lo hacemos.
Al final de 2026, queremos poder decir bien alto: que nuestra base es realmente una base. Que hay más conexión, más preparación, más sentido de pertenencia. Que no somos solo personas “ayudando”, sino una comunidad organizada.
Crecer con más impacto
El crecimiento que nos interesa no es solo numérico. No es abrir proyectos porque sí. Es crecer con sentido, con alianzas, con capacidad real de sostener.
Una base fuerte nos permite apoyar a otros grupos, unir esfuerzos, acompañar procesos emergentes, responder mejor a crisis mayores. Nos permite pensar en nuevos Comedores, nuevos Centros de Apoyo Mutuo, nuevas formas de apoyo solidario sin quemarnos en el intento.
Por eso insistimos tanto en este giro hacia adentro. Porque mirar hacia adentro hoy es la condición para poder abrirnos más mañana.

Una invitación
El año de la base no es un lema bonito. Es una invitación abierta.
A construir con nosotras esta casa. A fortalecer la base social de Comedores Sociales. A pensar juntas qué reclamos, qué luchas y qué cuidados necesitamos priorizar en este próximo periodo.
Estamos diseñando con intención. Con los pies en la tierra. Con la convicción de que prepararnos juntas es la mejor forma de cuidar lo que hemos construido… y lo que todavía falta por construir.




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