SembrArte 2026: un verano para escuchar a nuestra juventud
- Ian Suárez
- 31 jul
- 5 min de lectura

Del 15 al 27 de junio celebramos la tercera edición consecutiva del Campamento de Verano SembrArte, un proyecto educativo y recreativo de Comedores Sociales de Puerto Rico que busca brindarles sus participantes experiencias memorables y transformadoras para que puedan desenvolverse en la sociedad como agentes de cambio.
Más allá de las actividades propias del verano, este espacio forma parte de una apuesta más amplia por acompañar a la juventud en su desarrollo y acercarla a experiencias que fortalezcan su pensamiento crítico, su sensibilidad social y su capacidad para organizarse junto a otras personas.
Al mismo tiempo, el campamento representa una oportunidad para conectar con la juventud cagüeña y sus familias, un objetivo que perseguimos con convicción desde que nos propusimos echar raíces en Caguas.
Creemos que cultivar relaciones de cercanía y de largo plazo con las familias fortalece el tejido social de la comunidad y nos permite construir una organización cada vez más conectada con las necesidades y aspiraciones de quienes la rodean.
En esta edición recibimos a 23 jóvenes entre las edades de 11 a 18 años.

El 66 % de ellos habían participado en alguna de las dos ediciones anteriores. Para nosotros este dato tiene un significado especial. Por un lado, nos confirma que las y los participantes encuentran valor en la propuesta y desean volver. Por otro, nos permite desarrollar una secuencia de contenidos en lugar de comenzar desde cero cada verano.
Esa continuidad hace posible profundizar conversaciones que se han convertido en parte de la identidad del campamento y, sobre todo, seguir construyendo relaciones duraderas con las y los jóvenes y sus familias.
Este año toda la experiencia estuvo articulada alrededor de una pregunta sencilla, pero llena de posibilidades: ¿qué significa ser joven hoy? Esa pregunta tuvo una doble intención. Buscaba provocar una reflexión entre las y los campistas sobre su condición de jóvenes en el momento histórico que les toca vivir y, al mismo tiempo, ayudarnos a nosotros a comprender mejor la juventud con la que queremos conectar.
¿Qué significa ser joven hoy?


¿Qué les preocupa? ¿Qué les interesa? ¿Con qué sueñan? ¿Qué necesitan para construir una vida digna? Esas preguntas estuvieron presentes durante los talleres, las giras, los espacios de diálogo y las actividades cotidianas del campamento. Más que obtener respuestas definitivas, queríamos abrir un espacio para que pudieran poner en palabras sus inquietudes y reconocerse como parte de una misma generación.
Partir de sus intereses, preocupaciones y necesidades es una decisión pedagógica, pero también organizativa. Si queremos que nuestras iniciativas tengan sentido para quienes participan de ellas, tenemos que aprender a escucharlos antes de diseñarlas. Sus opiniones se convierten así en materia prima para pensar las próximas ediciones del campamento y las demás iniciativas del Área de Juventud y Familia, buscando que cada experiencia resulte significativa y conecte con la realidad que viven.
Uno de los aprendizajes más valiosos para las y los jóvenes fue precisamente descubrir que aquello que sienten no les ocurre únicamente a ellos. En las conversaciones comenzaron a reconocer preocupaciones compartidas, intereses comunes y experiencias parecidas. Poco a poco fueron descubriendo que sus voces encontraban eco en las de sus compañeros y compañeras.
Ese reconocimiento fortalece la identidad juvenil y les permite verse como parte de un grupo con capacidad para actuar colectivamente. No solamente pueden reunirse para jugar, compartir y pasarla bien; también pueden organizarse para defender aquello que consideran justo y para exigir los cambios que desean ver en el mundo que les tocará construir.
Aprendiendo a Escuchar a la Juventud

Para nosotros, como organización, la principal lección de este verano fue confirmar la importancia de seguir aprendiendo a escuchar. Escuchar a la juventud no puede limitarse a un ejercicio de consulta ocasional. Queremos que se convierta en una práctica permanente que contribuya a desarrollar una perspectiva de juventud y familia capaz de atravesar toda la organización. Aspiramos a que las voces de las y los jóvenes tengan una participación real, que puedan influir responsablemente en el desarrollo de nuestros proyectos y que sus experiencias nos ayuden a tomar mejores decisiones sobre el camino que queremos recorrer.
Aspiramos a que las voces de las y los jóvenes tengan una participación real, que puedan influir responsablemente en el desarrollo de nuestros proyectos y que sus experiencias nos ayuden a tomar mejores decisiones sobre el camino que queremos recorrer.
Uno de los retos que ya comenzamos a identificar es que estamos creciendo junto a quienes han participado del campamento desde sus primeras ediciones. Muchos de ellos están entrando en nuevas etapas y empiezan a mirar hacia el mundo del trabajo con otras preguntas. Les preocupa encontrar oportunidades para generar ingresos, alcanzar mayor autonomía económica, adquirir experiencia y comenzar a construir un resumé que les abra puertas en el futuro.
Ese interés no resulta extraño. La juventud continúa siendo uno de los grupos poblacionales más afectados por la pobreza y la precariedad económica, por lo que es natural que estas preocupaciones ocupen un lugar importante en sus vidas. Más que verlo como un cambio de rumbo, lo entendemos como una oportunidad para seguir acompañándolos desde los nuevos desafíos que enfrentan. Si sus preguntas cambian, nuestra propuesta también tiene que seguir evolucionando.
Con ese horizonte en mente, nos preparamos para comenzar el diseño del Club de Jóvenes de Comedores Sociales. Igual que el año pasado, entre septiembre y diciembre realizaremos una serie de encuentros sabatinos con talleres educativos, giras y espacios de convivencia que darán continuidad a la experiencia vivida durante el campamento. La intención es mantener organizado al grupo durante el resto del año y continuar desarrollando la propuesta formativa que iniciamos cada verano.
Área de Juventud y Familia

Culminamos esta tercera edición de SembrArte renovados por la energía, la creatividad y las preguntas que nos regalaron las y los participantes. Fueron once días intensos, llenos de aprendizajes, descubrimientos y momentos que seguirán acompañándonos mucho después de terminado el campamento.
Cada verano reafirmamos que SembrArte busca mucho más que ofrecer un espacio recreativo durante las vacaciones. Mientras las y los jóvenes disfrutan, hacen nuevas amistades, visitan distintos lugares del país y descubren nuevas experiencias, también van desarrollando herramientas para comprender mejor la sociedad en la que viven, fortalecer su identidad y encontrar formas de participar activamente en ella.
Quizás la respuesta a la pregunta que nos acompañó durante estas dos semanas no sea una sola. Lo que sí sabemos es que entender qué significa ser joven hoy exige escuchar con atención a las propias juventudes. Ellas conocen de primera mano los desafíos de su generación y también las esperanzas que la sostienen.
Nuestro compromiso es seguir construyendo espacios donde esas voces sean escuchadas, tomadas en serio y puedan crecer junto a nosotros. Esa seguirá siendo la tarea del Área de Juventud y Familia y una de las maneras en que Comedores Sociales reafirma su compromiso con la juventud del CAM, de Caguas y de todo Puerto Rico.
Con compromiso en el presente y futuro,
Ian Suárez
Coordinador del Área de Juventud y Familia
Comedores Sociales de Puerto Rico
Gracias especiales a:
Psicóloga Patricia Figueroa
Karla Ferrer de Wet Justice
Mestre Fabio Melo
Coral Avilés
Departamento de la Comida
Hery con H
Rafael A. Eustakio
Prof. Luis Figueroa
Asociación de pescadores y pescadores de la Villa Pesquera de Cataño
Hacienda Vida Buena
Maestra y Directora Viviana López
Y a todas las mamás y papás que apoyaron en las excursiones, cocina y meriendas...
Si quieres apoyar esfuerzos como este sumate a nuestro Plan de Apoyo Mensual



Comentarios